Diciembre 22, 2014, 05:14:56 am

Autor Tema: Alienigenas Ancestrales: Lugares sagrados y aliens  (Leído 1543 veces)

xio

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Alienigenas Ancestrales: Lugares sagrados y aliens
« en: Julio 20, 2012, 03:00:12 am »


Alienigenas Ancestrales - Lugares Sagrados y Aliens.
« Última modificación: Julio 22, 2012, 12:21:44 am por Sarahiel »



Sarahiel

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Re:Alienigenas Ancestrales: Lugares sagrados y aliens
« Respuesta #1 en: Julio 22, 2012, 12:25:09 am »
Los misterios que rodean el Amazonas trascienden las fronteras de Brasil.



El periodista y sociólogo alemán Karl Brugger, en “La crónica de Akakor”, describe con precisión una de las leyendas más significativas de la Región Amazónica, que trata de la existencia de una antigua civilización, que estaría localizada en la Sierra de Gupira, en la región de alto Río Negro.

Esta civilización, muy evolucionada en el pasado, habría desaparecido antes del descubrimiento de Brasil. Brugger cuenta que su hallazgo comenzó en 1971, en Manaos, donde el piloto suizo Ferdinand Schmidt conoció a Tatunka Nara, que afirmaba ser nativo de la tribu Urgha Mogulada, que habitaba en el interior de la selva.

Brugger viajó a Manaos y se puso en contacto con el indígena, que afirmaba ser hijo de un soldado alemán y una india y que en perfecto idioma alemán le cuenta que en la región existían tres ciudades habitadas por su pueblo, Akahim, Akakor y Akanis.

Karl-BruggerEn la ciudad de Akahim existiría un objeto grande y muy antiguo, que les fue entregado a los sacerdotes de la tribu por los dioses venidos del cielo, según Nara, tal objeto de acuerdo con las tradiciones, “comenzaría a cantar cuando los dioses volvieras a la tierra”.

Brugger fue con el nativo hacia el interior de la floresta, con el propósito de encontrar lo que él imaginaba una ciudad precolombina todavía habitada por descendientes de sus fundadores y repleta de ruinas de templos y pirámides.

Al volver de su viaje se mostró evasivo sobre sus descubrimientos y recién en1976 lanzó su libro, que cuenta su llegada a la tribu y el contacto con los indios.

Al tomar conocimiento de la historia, el escritor Erich von Dänike se dirigió a Manaos, en 1977, y contactó a Tatunka Nara. El nativo también le hizo a él las mismas revelaciones contadas anteriormente a Brugger, pero agregó que el objeto estaba emitiendo un ruido semejante al de los enjambres de abejas, lo que demostraría estar próximo el momento en que los antiguos dioses volverían, aseguró Nara.
Dänike le encargó a Schmidt acompañar a Nara hasta la ciudad de Akahim y obtener el misterioso objeto que cantaba y que le dijo que lo hiciera a cualquier costo.

Fue entonces organizada una nueva expedición para explorar la ciudad perdida, de la cual también participó el renombrado arqueólogo brasilero Roldão Pires Brandão, que hacía un tiempo estaba buscando una antigua civilización que pensaba existía en los márgenes de uno de los afluentes del Río Amazonas.

En la 5ta. Reunión Mundial de la Ancient Astronaut Society, que fue realizada en julio de 1978, en Chicago (EE.UU), Dänike habría informado a los participantes que esperaba que una expedición tuviese éxito y trajera la prueba tan aguardada de que un pueblo nativo que estaría en contacto con extraterrestres.

Desgraciadamente, por diversos problemas del viaje y también algunos creados por Brandão (el arqueólogo), que fue baleado en forma accidental, el hecho tan esperado no sucedió y la expedición se vio forzada a volver estando a sólo dos días de distancia de la ciudad perdida.
En esa misma ocasión, comenzaron a correr rumores que un grupo de estudiosos ingleses también estaría intentando llegar a las ruinas, partiendo desde Venezuela.

Temiendo perder la primicia del descubrimiento, Brandão comunicó a la prensa la existencia de las pirámides en el lugar, ya vistas anteriormente por Brugger.

Brandão consiguió que varios medios dieran la noticia de su descubrimiento al mundo. Un equipo de la revista Veja (publicación muy conocida en Brasil) sobrevoló la región de la Sierra da Guipara y el 1 de agosto de 1979, divulgó  un reportaje mostrando estructuras piramidales cubiertas por la vegetación. Las pirámides tienen una base cuadrangular, la más elevada tiene unos 150 metros de altura, las otras dos son menores. Brandão manifestó que son idénticas a las descubiertas en Mèxico.

Luego de la realización del reportaje, comenzaron a surgir diferentes versiones sobre las pirámides.

El geógrafo Aziz Ab’Saber, director del Instituto de geografía de la Universidad de San Pablo (USP), declaró que las formaciones piramidales eran apenas montañas. “Son importantísimos documentos geológicos comunes en la región” informó el científico y así se creó un tiempo de espera sobre el origen de las pirámides.

El 8 de enero de 1984 el diario El Estado de San Pablo, hizo renacer la discusión al publicar un artículo en que presentaba posibles respuestas para solucionar el enigma.

La selva amazónica permanece una de las regiones del mundo más inaccesibles y más inhospitalarias que sean. Continente en el continente, la cuenca amazónica representa él solamente una superficie igual a nueve veces la de Francia. La selva se incluye en gran parte dentro de Brasil, pero extensas zonas cubren también los territorios del Perú, de la Bolivia, del Ecuador, de la Colombia, del Venezuela, del Surinam, y de las dos Guyanes. Ellas permanecen generalmente el la menos conocida y menos accesibles de la cuenca del Amazonas. Es en este mundo indeterminado, maravillosamente descrito para Fawcett, que se sienta la historia extraña de Akakor...
¿ Verdad o mentira ?

¡ A Usted de juzgarles !



El 3 de marzo de 1972, un periodista alemán de la A.R.D., la televisión pública alemana, Karl Brugger, a esta epoca correspondiendo en Río, encontró en una sórdida taberna de Manaus, la Graças a Deus, un jefe indio nombrado Tatunca Nara, supuestamente "príncipe de Akakor". El comandante de una compañía brasileña había arreglado el encuentro de guardabosques, amigo del periodista, y persuadido de que la historia por ello indio no faltaría retener su interés. Brugger preguntó pues a Tatunca Nara varias horas y registró incluso todas sus conversaciones. Más tarde, se insertó con él en la selva, sobre los rastros de una misteriosa ciudad secreta : la ciudad de Akakor. El Alemán dijo su historia en un libro, titulado "Die Chronik von Akakor. Mythos und Legende eines Amazonischen Volkes ", esté en español " La Crónica de Akakor. Mito y Leyenda de un pueblo antiguo de Amazonia ". Esta obra sigue siendo imposible de encontrar en España o en Sudamerica...



Brugger presente Tatunca Nara como un Indio de una bastante grande estatura, al largo cabello negro y a la cara sutilmente dibujada. Era un mestizo. Llevaba una camisa abigarrada cuando encontró a Brugger para la primera vez. Un regalo de funcionarios del ejército brasileño. Tenía a su tamaño una corta túnica de cuero, en la cual figuraba el emblema de Akakor.

En malo alemán, Tatunca Nara dijo a Brugger la asombrosa historia del pueblo de Ugha Mongulala, "un pueblo elegido para los dioses", he aquí quince mil de años. Mantuvo su relato hasta el final, el cual se inscribía en un libro consagrado : la Crónica de Akakor. La obra, escrito por los escribas de su nación, se redactaba en la escritura de sus antepasados : el quechua, el cual, aseguraba, incluía mil de cuatro ciento símbolos, cada uno revistiendo varios sentidos, según sus secuencias gramaticales. El pueblo de los Incas, que hablaba también el quechua, desde hace tiempo había perdido "la escritura de los dioses", pero sus tradiciones habían conservado el alejado recuerdo.

Un Libro consagrado

La "Crónica de Akakor" comenzaba su relato por un Año Cero, correspondiendo al año 10481 antes de la era cristiana. Se caracterizó para la salida de Ugha Mongulala "de los Grandes Maestros Iniciadores", hacia el país de sus orígenes.

Estos Grandes Maestros aportaron a la humanidad las luces del Conocimiento. Fundaron a un nuevo pueblo y elaboraron tres grandes ciudades de piedra : Akanis, Akakor y Akahim. Los nombres indican el orden de su edificación : "aka" significa "fortaleza" y "kor", "dos". La primera ciudad, Akanis, se construyó "sobre una estrecha lengua de tierra, cerca del país de México, en un lugar donde se enfrentaban dos océanos". ¿ El istmo de Panamá ? Akahim, la tercera ciudad, no se menciona en la Crónica antes del año 7315 delantero. J.C. Pero su historia se vinculó mucho con la de Akakor.

[size=18]Akakor, capital de un imperio desaparecido, y otras ciudades perdidas..[/size]



"Estas ciudades fueron muy destruidas en la primera Gran Catástrofe, que ocurrió trece años después de la salida de los dioses."

Pero citados otros, construidos por los Antiguos Amos, sobrevivieron a esta conflagración : Salazare, sobre el curso superior del Amazonas, Tiahuanaco, cerca del lago Titicaca, y Manoa, en los altos llanos del sur. Eran sobre todo las residencias de los dioses, compuestas de elevados templos a su gloria en torno a una pirámide.

"De estas ciudades consagradas," dice Tatunca Nara, "solo vivo de mis ojos Salazare." Ella es a ocho días de marcha de la ciudad que los Bárbaros blancos llaman a Manaus, sobre un afluente del Gran Rio. Sus palacios y sus templos son enterrados por la selva. Sólo la cumbre de la gran pirámide surge aún sobre la selva."
¿ Ciudades subterráneas en la Cordillera de los Andes ?

No lejos de la antigüedad citado se ocultaba aún una serie de viviendas subterráneas."Existe trece ciudades profundamente ocultadas en la Cordillera de los Andes," afirma en efecto Tatunca Nara. Del Gran Templo solar de Akakor, distintos accesos dando sobre profundos túneles conducían a una ciudad subterránea y a otras ciudades. Estos túneles eran suficientemente amplios para permitir a cinco hombres ir de frente, y tan extensos que varios días de marcha eran necesarios para conectar una ciudad al otro.

Se iluminaban trece ciudades subterráneas, las de Akakor, Budu, Kisch, Boda, Gudi, Tanum, Sanga, Riono, Kos, Aman, Tat y Sikon, de una claridad artificial. Sólo la ciudad de Mu, la más pequeña de todas, utilizando altas columnas verticales soportando enormes espejos de dinero, utilizaba la luz natural del sol. Una red compleja de canalizaciones traía el agua de las montañas hasta el centro de estas ciudades ocultadas. Túneles y ciudades subterráneas eran la obra de los Antiguos Maestros.
La ciudad perdida de Akahim...

Tatunca Nara mencionó más tarde -¡ entre mucho otras cosas!-, Akahim, una ciudad misteriosa construida a las marchas septentrionales del imperio, hacia la frontera actual del Brasil y del Venezuela. Era una ciudad de piedra fundada por los Antiguos Amos y a las cuales se accedía cruzando una impresionante catarata. Akahim permaneció en ruinas durante cuatro siglos, después de la primer gran agitación, y mantuvo estrechas relaciones con Akakor durante milenios. Cuando llegaron los Bárbaros blancos, los habitantes de Akahim se restaron bajo la tierra. Tatunca Nara afirma que un sistema complicado de túneles conectaba esta ciudad a la capital y que una seria de espejos, juiciosamente dispuestos, permitía a las dos ciudades comunicar eficazmente entre ellas.

"El túnel iba del Gran Templo del Sol de Akakor, bordeaba la cama del Gran Rio y desembocaba en el centro de Akahim." El sistema de espejos iba por su parte del monte Akai, en la Cordillera de los Andes, se detenía a la montaña Roraima, como lo llamaban los Bárbaros blancos. Se trataba de espejos de dinero, de la altura de un hombre, subidos en grandes soportes de bronce. A cada luna, los sacerdotes transmitían los más importantes acontecimientos a través del imperio, por medio de una lengua secreta por señales. Esta técnica permitió a la nación hermana de Akahim anunciar la llegada de los Bárbaros blancos sobre las costas del Perú."
¡ Los Incas, herederos del imperio desaparecido de Ugha Mongulala !

Según Tatunca Nara, el imperio inca era el único país, fuera del suyo, nunca a haber vivido según las leyes consagradas de los Antiguos Maestros. La historia del pueblo inca se remontaba al año 7951, dónde 2470 antes de nuestra era, cuando Viracocha, segundos hijos del rey Sakaia, se rebeló contra el poder de su padre y se rechazaron de Ugha Mongulala. Viracocha llegó al Perú, fundó su dinastía, la de los Sapa Incas, luego construyó a Cusco. Así constituyó un imperio floreciente que se convirtió en más tarde una nación potente, hermana de Ugha Mongulala.


http://www.granpaititi.com/index.php?id=132&lang=es

http://www.bibliotecapleyades.net/arqueologia/esp_akakor02.htm
« Última modificación: Julio 22, 2012, 12:26:13 am por Sarahiel »
Conocete a ti mismo y conoceras al universo y a los seres superiores de luz